Foto Mik

LOS DOMINGOS EN BENIRRÁS

Suenan los tambores del ocaso y truena el mar al paso de tanto gentío de atardecer. La liturgia dominical en Benirrás desplega fidelidades libertas danzando en ritual cíclico.

El verano atiborra de humanidades expectantes que aplauden al Sol caído mientras la Luna subiendo asoma tras los pinares encendiendo las energías latentes del personal.

El culto a Tánit Renacida lo marca la sacerdotisa blanca con su tridente marino mientras la brisa marina ondula su vestido, voluptuosa sacude su cuerpo sobre la arena caliente y sonriente flota con garbo de gaviota reina.

La escena penetra y los arquetipos afloran entre la penumbra incipiente. Cae la tarde y se abren los chorros de soma entre los humos blancos del naranja encendedor de horizontes, llega la noche y la música de los garitos machaca penetrando allende las fronteras oníricas pues como un sueño ves pasar el tiempo implacable, la vida revivida continuamente aplazada anunciando la eternidad de las cosas.

Glosa de pitiminí y colores de azúcar quemado con incienso rancio.

-Toca el tambor muchacho que la noche es bella, dale al pandero que Eros te traerá la doncella soñada-.

-----------------------------